Al depender nuestras prácticas pedagógicas de los aspectos filosóficos en torno a significados de lo que es un ser humano, como piensa, siente y aprende, declaramos que:

Consideramos que el ser humano tiene la disposición de aprender. Por tanto, concebimos el aprendizaje como un proceso espontáneo, natural y autónomo de cada quien; que se gesta en la constante (repetitiva) interacción de la experiencia individual y social. Por ello, propiciamos para nuestra labor formativa, la integración de un equipo interdisciplinario de altas calidades académicas y morales, ambientes con aulas inteligentes y materiales adecuados, que faciliten la experimentación y la lúdica (contacto con los sentidos).

Estamos convencidos que el aprendizaje que logra un ser humano no es un proceso de “todo o nada”, sino que éste se logra construyendo sobre el conocimiento (experiencias) que ya posee. De allí la necesidad de vincular el plano social con el individual, mediado por 

instrumentos para la autoformación y evolución de los procesos psicológicos superiores como son el pensamiento, la capacidad de análisis-síntesis, la argumentación, la reflexión o la abstracción, entre otros.

Al hablar de formación integral suponemos igualmente cultivar la unidad con diferentes dimensiones. Además de la psiquicas y sociales, también apreciamos las corporales. Valoramos los resultados de las neurociencias, la genética y la psicología del desarrollo, en los que se indica que el movimiento y la potenciación sensorio-motora y físico-muscular influyen -especialmente en la edad temprana- de manera notoria en la evolución y plasticidad del cerebro y sus procesos mentales de pensamiento y conciencia.

De igual manera, consideramos que la formación integral no se agota en el espacio escolar, y por tanto, ésta involucra la acción conjunta y armónica de la familia y el colegio.

Consideramos la educación como un proceso mediante el cual el niño se construye en contacto con su entorno. Por lo cual, la formación pedagógica tiene como uno de sus ejes: el aprendizaje colaborativo, la indagación y la construcción del conocimiento para promover la vivencia y las relaciones sociales en un mundo cambiante.

Además, contempla el saber desde el saber hacer, es decir, aprender en contexto de manera significativa. Por ello, a través de nuestros docentes y escenarios, permitiremos a nuestros estudiantes vivenciar y disfrutar la experiencia educativa, en la cual, ellos sean sujetos activos del conocimiento, estableciendo los factores que intervendrán en su desarrollo, y en la que equivocarse es parte del proceso para aprender.

Esto implica revolucionar las estructuras físicas de los espacios educativos, donde el niño vivenciará, socializará, imaginará y proyectará su proceso educativo con sus posibles variables. Es decir, aprenderá viviendo su cotidianidad en un entorno mediador y facilitador.

A la vez que consideramos que la persona y sus necesidades son el centro del proceso educativo, reconocemos que las dinámicas sociales, económicas, tecnológicas, culturales y educativas orientan el aprendizaje como procesos que se desarrollan en ambientes colaborativos y participativos, permitiendo una mayor interacción del alumno en el proceso  educativo, puesto que se tienen en cuenta las necesidades propias de la edad y del entorno social, con lo cual se busca la formación por competencias para la vida.

Es así como la estructura filosófica y pedagógica se enmarca desde las  directrices del enfoque integral humanista  que tiene en cuenta la demanda del sistema educativo, el cual requiere que sus estudiantes y egresados hayan desarrollado habilidades y actitudes que suponen el manejo en ambientes cambiantes, inciertos y ambiguos, la comprensión de la complejidad de su entorno con espíritu emprendedor y  tolerante a la diversidad, el manejo de información, la utilización de medios informáticos, el trabajo en equipo, la capacidad de comunicación efectiva y la toma de decisiones.

Este enfoque de formación integral por competencias facilita la búsqueda de patrones comunes que permitan establecer la correspondencia entre la formación teórica y práctica que habilite a nuestros estudiantes para ser competentes en el campo empresarial, laboral y/o para el ingreso a la educación superior.